• Elsa

Los muros de la Patria


Photo by Luis Vidal on Unsplash


Este fin de semana México celebró su día patrio, y aquí la fiesta nacional es una festividad

de gran importancia que reúne, como en pocas ocasiones a la gente, para los locales es común ver como todo el país se decora con sus colores nacionales, con alumbrados públicos alusivos, con todo tipo de banderas y con millones de mercancías que celebra la mexicanidad. Pero para los extranjero, incluso para los que ya llevamos algún tiempo viviendo la fiesta nacional en México, no deja de ser muy llamativo, pues es similar a las decoraciones de la Navidad que festejamos en Colombia, pero aquí la expresión de la nación y de la identidad están tan a flor de piel, que llena de símbolos, comidas, tradiciones y festejos, cada rincón del paisaje, así esto sea efímero, pues como en todos lados, no sólo hay un relato de mexicanidad, y no todos coinciden en lo mismo, y menos en tiempo de polarización y cambio, en la esfera política. Esta explosión de nación, que me ha hecho reflexionar sobre las fiestas patrias y el nacionalismo, y su posibilidad de moldearse, de malear eso que nos hace sentir la nación y la identidad.

Como ejemplo de esto, un edificio, el Antiguo Colegio de San Ildefonso, un lugar que está tejido en las entrañas de lo que significa y se re-significa ser mexicano. Este espacio, como mucha de la empresa jesuita en América Latina, inicio casi al tiempo de la construcción del país, por parte de los españoles, o en otras lecturas, de la destrucción del imperio indígena; casi 10 años después de que se inicia la construcción de la Catedral de la plaza del Zócalo del centro de la actual Ciudad de México, que aplasta el templo mayor de Tenochtitlán. Pero además de la antigüedad y del sincretismo cultural que tiene en sí mismo, entre la herencia indígena, lo hispano y la revolución y la república; lo interesante de este espacio y de sus muros, literalmente, a diferencia de otros, es que su naturaleza educativa lo hizo ser testigo, de las transformaciones sociales, las guerras y la construcción de identidad y al final de vaivenes de la identidad.

San Ildefonso, hoy en día es un museo, cuyo acervo esta en sus paredes, pues fue donde nació el movimiento del muralismo mexicano, el cual relató un historia de la nación que aun atraviesa a este país y que sigue viva, pero también fue el espacio de atrincheramiento de regimientos militares extranjeros, actor en relatos que cuentan la historia del país, pero cuna de la modernidad pues allí empieza el proyecto educativo de la revolución mexicana y sede la la Universidad, testigo de la irrupción de las mujeres en la vida académica, lugar de encuentro de los intelectuales, testigo de la oscura represión del estado, allí fue el bazucazo, en el 68 contra estudiantes ; y hasta testigo de los primeros encuentro entre Frida Kahol y Diego Rivera, pareja icónica del arte, y fundamental del imaginario del México de hoy.

Sin duda, los muros de San Ildefonso cuentan la historia de esta patria, pero al igual muchos lugares de está naturaleza, tienen que re-apropiarse, para que en la continuación del relato y el anecdotario sean más incluyentes, y podamos oír las voces, que no se oyeron en el pasado.

Más información : Antigua Colegio de San Ildefonso


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